Método Carezza, Contacto Magnético

 

Para el método Carezza la regla es ultra simple todo está permitido salvo eyacular, si la eyaculación se produce ésta jamás en la vagina, por tanto el hombre debe retirarse. El orgasmo femenino es aceptado, excepto si compromete la retención masculina.

Eyaculación y Orgasmo Masculino

Para el tantra, eyaculación y orgasmo masculino no son sinónimos. Según el Tantra, la eyaculación sabotea el orgasmo masculino, pero si se produce no tiene que ser en la vagina. El método Carezza ha llegado a descubrir que orgasmo y eyaculación son dos cosas bien diferentes.

El tantra supone en la pareja un amor profundo y el deseo de transponer la sexualidad a otro plano que el común, es decir va más allá del goce de los sentidos, involucra el plano emocional y espiritual tanto como el físico.

Según el método Carezza la unión de los sexos es un intercambio basado en el contacto humano más íntimo, que sólo se realiza plenamente cuando es prolongado, para lo cual es necesario prolongar lo más posible la eyaculación masculina. Para esto el tantra propone técnicas, métodos y ejercicios para que el varón tanto como ambos miembros de la pareja extienda el momento de la eyaculación y que el varón no solo tenga una eyaculación sino un orgasmo total.

Eyacular mata con frecuencia el amor verdadero e impide su sublimación. Según el método Carezza la unión de los sexos es un intercambio basado en el contacto humano más íntimo, que sólo se realiza plenamente cuando es prolongado.

Método Carezza

El método Carezza no preconiza ninguna posición particular, pero aconseja evitar los movimientos rítmicos, prolongados y acelerados, que llevan a la eyaculación, y recomienda variar el ritmo, la amplitud y la duración de los movimientos y, en caso de alerta, inmovilizarse el tiempo necesario para que se aleje el peligro.

Para que el varón obtenga mayor control sobre su reflejo eyaculatorio los sexólogos recomiendan ejercitar el musculo PC, al fortalecer este musculo se obtiene control sobre la eyaculación y así el varón puede prolongar el momento indicado para la misma.

El método Carezza ha redescubierto un aspecto capital del maithuna tántrico, especialmente en la Vía del Valle: el de los «intercambios pránicos». Afirma que los órganos sexuales femeninos y masculinos están magnéticamente polarizados.

La eyaculación mata el deseo y el momento, el varón luego de eyacular necesita de un buen rato para reiniciar la actividad sexual si así pudiera. Ahora bien, ¿Qué queda de la mujer? Quizás el varón eyaculo cuando su pareja ni entro en clima, quizás si entro en clima pero al cortar en seco el momento la mujer pierde todo el magnetismo del momento.

Si luego se retoma el encuentro sexual, la mujer deberá volver a empezar y todo seguirá igual, cuando la mujer se encuentre relajada y excitada el varón vuelve a eyacular y corta en seco el momento.

Por eso para el tantra y para este método no solo es importante retrasar la eyaculación si no que el varón sepa como excitar a su pareja, darle el tiempo necesario y solo eyacular luego que su pareja haya alcanzado el orgasmo por lo menos una vez.

Poco sabe verdaderamente el varón occidental acerca de la sexualidad femenina, así mismo, el varón centrado en sí mismo y en su goce no le presta demasiada atención al placer femenino. Las mujeres que poco hablan de su sexualidad no exponen a su pareja que prácticamente o jamás alcanzan orgasmos.

Otro rasgo fundamental del tantra y del método Carezza es la comunicación y la unión magnética de la pareja. El hombre que quiere tener éxito con el método Carezza debe ejercitarse en el arte de las caricias y los contactos magnéticos. Debe considerarse parecido a una pila eléctrica: su mano derecha el polo negativo y su mano izquierda el positivo.

Caricias y Corriente Magnética

Cuando sus manos entran en contacto con un ser humano receptivo, se engendra y se pone en circulación una corriente eléctrica. Debe sentir esa corriente eléctrica correr desde su lado izquierdo hasta el lado derecho de la mujer, y conseguir que obedezca a su voluntad para dirigirla. Si la toca con una sola mano, sentirá reaccionar esa parte del cuerpo de la mujer bajo la influencia de su magnetismo.

Si adquiere el domino de esa corriente, podrá enviarla a las partes del cuerpo o a los centros del ser amado que él desea cambiar, excitar o calmar magnéticamente. Debe perseverar hasta que esto se convierta para él en una certeza.

Se puede practicar la percepción de estas corrientes magnéticas sobre uno mismo para calmar dolores con el contacto de la mano, lave sus manos frótelas y póngalas en alguna área de su cuerpo; déjelas unos minutos a una distancia mínima casi rozando la piel y luego de unos minutos comenzara a sentir la corriente eléctrica y la sensación de frio o calor.

El método Carezza puede perfectamente tener éxito aunque se ignore esto, simplemente porque ese magnetismo natural está presente y la intuición nos guía hacia las acciones correctas; sin embargo, también en este terreno, un saber consciente y la voluntad de dirigir por sí mismo estas fuerzas resulta beneficiosa.

Este contacto magnético ha resultado eficaz para fortificar a los débiles y curar a los enfermos. Comprendemos así cómo y por qué el método Carezza, practicado correctamente, es beneficioso para la salud. Están totalmente excluidos los efectos nefastos.

Hay que aprender a tocar a la amada de tal modo que esa corriente de electricidad vital recorra su cuerpo con un estremecimiento extático, mientras que la libera de su propia energía acumulada. Del mismo modo la mujer engendra fuerzas magnéticas que podrá dejar desbordar en el hombre, satisfaciéndolo tan plenamente que todo sentimiento de pérdida será eliminado y se obtendrá la felicidad. El aflujo y el intercambio de estas energías conducen a un equilibrio total y a un reposo benéfico.

En el experto en el arte de amor, ese magnetismo emana de la punta de los dedos, de las palmas de las manos, irradia por los ojos, surge de su voz y puede trasmitirse a través de cualquier parte del cuerpo del uno o del otro, incluso mediante el aura, de una manera invisible y sin contacto físico.

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